UN ALIENTO DE DEMOSTRACIÓN
«Las arañas, en su enfado discreto,
lamentan el persistente saqueo de sus telas,
paños frágiles de su abdomen,
por hadas caprichosas de temporadas, que las toman
para mecerse entre los brazos verdes de los árboles.
El día se ensancha, y con él, el clamor de la vida.
El sol, ahora un maestro,
instruye a las flores para que desplieguen su fragancia.
La danza de las hojas al viento susurra
sus cuentos a quien se detiene a escuchar.»